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Relato China. Capítulo tres. Thomas Charvériat

Thomas Charvériat es artista. Los espacios que ha creado tienen un ritmo distinto de la idea convencional de una galería de arte. Se titulan Island 6. Dentro de los espacios trabajan colectivos. La idea del ego del artista es algo muy anticuado para Thomas y su equipo. Firman manifiestos y funcionan en grupo. Os presento el Thomas Charvériat.

Dessislava: ¿Quién es Thomas Charvériat? Si tuvieses que audescribirte ¿qué dirías sobre ti mismo?

Thomas: Me gusta viajar. Me gusta descubrir nuevos sitios. En China la gente se define por lo que hace.

D.: Eres de Paris. ¿Cuánto tiempo viviste allí?

T.: Me quedé hasta el final de mi escuela y luego me fui.

D.: Te fuiste a Nueva York para hacer tu máster de escultura.

T.: Un máster es un máster. Además Estados Unidos es muy político. Tengo buena experiencia pero nunca aprendí nada de escultura.

D.: ¿Por qué? ¿Fue una escuela más conceptual?

T.: Sí. Más teórica. Más intelectual. En general una buena escuela. Yo quería aprender escultura porque nunca lo había hecho antes pero no aprendí nada de escultura. Aprendí otras cosas.

D.: Lo que es muy interesante en tu caso es que tu formación es artística, es de Bellas Artes pero hoy en día tú eres galerista.

T.: A mí lo que me gusta del arte es hacerlo. Venderlo no me gusta tanto. Pero es muy difícil vivir de tu arte. Mis amigos que son artistas tienen otro trabajo para mantenerse, para sobrevivir. Como por ejemplo profesor de arte, hacen diseño para páginas web, etc. Y a mí me gusta vivir solo de mi arte y la verdad es que no hay muchas opciones. Tienes que abrir tu propia galería e intentar no depender a nivel de venta de otra gente. A mí lo que me gusta es hacerlo todo. De A a Z. De hacerlo, de venderlo, de promocionarlo. El problema del mundo del arte es que no hacen falta diplomas. El mundo del arte atrae mucha gente buena y mucha gente mala. Lo veo cada día. Es increíble.

D.: Tú has creado un colectivo de arte que está dentro de la galería. Se titula Liu Dao.

T.: Lo más bonito es el arte mismo. Hay mucha gente alrededor del arte que intenta aprovecharse de ello de malas maneras. Y lo que estoy intentando hacer es sacar todos estos problemas. Todas estas cosas que no son tan importantes a nivel de creación de arte. Yo quiero que mis artistas sean independientes. Tener dinero para vivir de esto. Tener suficientes fondos para que los artistas puedan comprar material. Sin tener que hacer otra actividad que no sea su propio arte. El problema cuando vas a estudiar arte es que lo profesores te enseñan el culto del ego. Ser famoso. Eso no es importante. Por eso he creado un colectivo. Lo importante es crear. Da igual el resto. Es una cuestión práctica la del colectivo. La personalidad del artista y su arte son cosas completamente diferentes. Es importante guardar el arte puro. En el colectivo estamos haciendo arte sin poner el ego delante.

D.: ¿Cuánta gente está dentro del colectivo?

T.: Es un colectivo que está abierto. Pero hay unas reglas. Todo el mundo tiene que ser residente en Shanghai. Todo el mundo tiene que estar abierto a colaborar con otra gente. Los que entran tienen que tener fe en el  colectivo. Y esto es muy difícil para un artista que piensa que tiene que cultivar su ego. Para que un artista sea bueno tiene que hacer mejor arte del que se hacía antes. Y no pensar en ser famoso. Esto da igual. La única cosa importante es que el arte sea bueno.

D.: Trabajáis mucho en la área del arte digital.

T.: El arte digital es lo mejor para colaborar con otra gente. Para sacar el obstáculo del ego tenía que poner una regla más: solo se puede crear con otra persona. La obra nunca es sólo tuya. Es también de la otra persona.

D.: Ahora estamos en una de tus galerías. Es sábado. Hay mucha gente que está trabajando.

T.: Siempre hacemos cosas. Hay un equipo que está filmando. Están haciendo animación para una obra. También puedes escuchar la máquina de láser que está cortando un plástico. También para una obra de arte.

D.: Yo conozco tu galería desde la Feria de Arte Contemporáneo SWAB. Y cuando vi las obras en Shanghai las reconocí enseguida. Tienen su particularidad.

T.: La gente cambia pero las técnicas que usamos son las mismas. Siempre se pueden reconocer.

D.: Lo de las reglas suena como los manifiestos de las vanguardias de principio del s.XX. ¿Existe físicamente algo similar que firmáis?

T.: Sí. Lo primero que hace todo el mundo cuando entra es firmar un papel que es solamente una línea. Que realmente lo que dice es que todo lo que hacen por el colectivo pertenece al colectivo. Es también importante por cuestiones legales.

D.: ¿Cuántas galerías tienes?

T.: Ya tenemos cinco espacios. No todos funcionan. Hay espacios que no hacen nada de dinero. Pero estoy enviando el mensaje de que los artistas también pueden tener éxito. Que pueden permitirse espacios y vender bien. Yo creo que el concepto de la galería está por acabarse. Es algo muy costoso. La moda de tener un espacio muy grande para impresionar a la gente cuesta una fortuna. Y esto son muchos fondos que se pueden gastar en materiales de arte.

D.: Ahora estamos en China. Y aquí hay mucha gente rica que está abriendo museos de arte. ¡Es el boom!

T.: Hay gente rica que está abriendo espacios pero también está el Gobierno Chino que está abriendo también. Leí en una revista que en los últimos cinco años el Gobierno Chino ha abierto cinco mil museos nuevos. Cinco años, cinco mil museos. Es increíble. Pero por el otro lado Minsheng Museum, Long Museum, Rockbund Museum tienen que pagar una fortuna de alquiler. ¿Cómo sobreviven? De las entradas de tres euros seguro que no. Estos museos son muy buenos porque tienen contenido y todo un equipo que está detrás de los proyectos. Muy buenos comisarios, gente muy bien preparada. Pero hay un problema. Que para obtener dinero todos estos museos subalquilan sus espacios. No hay control. Pero no tienen otra opción.

D.: ¿Cómo viniste a China? Antes de llegar aquí estudiaste tu segundo máster en Pompeu Fabra, Barcelona.

T.: A mí me encantó Barcelona. Viví allí cinco años. Estudié allí y también tuve mis proyectos de arte. Pero tenía ganas de aprender más. De crear más experiencia. En Barcelona en el mercado de arte contemporáneo falta algo. Y el problema es que el mercado de arte contemporáneo en Barcelona es muy cerrado. Y cuando hay un mercado cerrado no hay fondos. Cuando no hay fondos no hay inspiración para crear más.

D.: ¿A qué te refieres por cerrado?

T.: Todavía no se compra suficiente. Las obras no se mueven. Las obras que tenemos aquí se quedan como máximo una semana.

D.: ¿A dónde se mueven?

T.: Se intercambian con otras galerías. Participamos en exposiciones y ferias. Y no es que nosotros seamos especiales. Esto sucede con cada galería que está aquí en este centro.

D.: ¿En M50? (Distrito de arte en Shanghai)

T.: En China hay un mercado de arte enorme. Un país que crea unos artistas realmente buenos debe tener un mercado potente. El arte no es gratis.

D.: ¿Cómo viniste a China?

T.: Estaba cansado de hacer proyectos en Europa. Siempre hubo problemas de presupuesto. Entonces pensé que me tenía que ir a algún lugar donde se pudiese crear sin depender de los fondos. Y aquí es la fuente. En China puedes hacer lo que has soñado durante diez años. Todo es posible aquí. Es un paraíso de producción. Nosotros primero abrimos un taller aquí a finales de 2005. El taller poco a poco se convirtió en una residencia de artistas. El problema en China es que hay mucho dinero pero no hay fondos para el arte. No hay becas. El Gobierno nunca te va a ayudar. Tienen miedo de la corrupción. Todo el mundo tiene un amigo que es artista. En China ayudan a nivel de educación. Se da dinero para las escuelas de arte pero no para los artistas. Y por eso lo hicimos todo nosotros. Hicimos un trabajo enorme de buscar fondos.

D.: Hablando del Gobierno y los artistas ¿Qué tal la censura en China?

T.: El problema no es con el gobierno. El problema es con la población. No hay censura. Es la población quien se autocensura. La gente no quiere ver pornografía en las galerías porque quieren ir con sus niños. Después está la censura política. Lo que pasa es que en el mundo de Bellas Artes no hay censura. Hay en el teatro, en la web, pero no en el mundo de las galerías. Es un mundo muy pequeño y cerrado. A mí encantaría que el gobierno chino se pasease por las galerías pero no lo hacen. Para tener censura primero hay que tener interés.

D.: ¿Tus referentes en el arte?

T.: A mí me encanta todo lo que son ferias de arte. Es un mundo nuevo. Pienso que el mundo del arte se está moviendo para allá. Es muy costoso tener una galería de arte. Hay muchas galerías que están cerrando y solo tienen una oficina.

D.: Y entonces solo participan en ferias y tienen su web.

T.: Claro. Hay mucha gente que vive solamente de esto. Es un mundo de arte mucho más abierto. Una feria de arte está abierta para todo el mundo. Y el mundo de las galerías es muy cerrado. Siempre pasa la misma gente. Es muy élite. Un artista está para que la gente lo vea.

D.: ¿Y M50?

T.: Hay gente que viene a visitar. Pero si tenemos doscientas personas al día es un milagro. En una feria de arte por lo menos tengo dos mil. Tampoco me gustan tanto las ferias porque son demasiado comerciales. Pero me gusta todo lo que es arte.

D.: Y en Shanghai hay bastantes ferias de arte.

T.: Hay un problema con Shanghai. El gobierno está un poco atrasado con el tema. Ponen una tasa muy alta. Las galerías internacionales no quieren venir y pagar 37% de tasa. ¿Quién va a pagar 37%  por vender una obra de arte? Quiere decir que las tasas ganan más dinero que el artista.

D.: Yo tengo un gran interés por el tema del género y la Teoría Queer. También del papel de la mujer en la sociedad, en el mundo del arte. ¿Cómo está este campo en China?

T.: No creo que sea un gran tema aquí. Sabes que aquí hubo la Revolución Cultural que hizo muchas cosas malas pero la única cosa buena que hizo fue la igualdad entre hombre y mujer.

D.: ¿Y el tema de los drag queens?

T.: Ellos lo asimilan como un problema de sexualidad.

D.: ¿Y cómo está el tema de la sexualidad en China?

T.: No te van a dar problemas por esto. Pero es complicado.

D.: Es que China como que se está cociendo ahora, es un mundo nuevo.

T.: Y en el mercado del arte también. Creo que la galería de arte más antigua tiene veinte años. Es todo un concepto nuevo para ellos. Cuando aparece algo nuevo la gente toma su tiempo para digerirlo.

D.: Casi todo lo que veo en las galerías o en los museos de arte son pinturas.

T.: Sí, un 90%. Pinturas al óleo. Y en el resto del mundo es una moda que ya se fue. Los artistas no quieren pintar. Quieren jugar con máquinas de 3D. Y en China es una moda que está influenciada por el mercado. El mercado está creado por la gente de fuera. Como que el concepto de mercado de arte es muy nuevo los chinos no compran arte. Ahora empiezan a hacerlo. Los artistas van creando en función del mercado.

D.: ¡Alucinante!

T.: Sí. Normalmente un artista crea arte por sus inquietudes. Aquí no importa. Lo importante es vender.

D.: ¿Quién viene a comprar?

T.: No vienen a comprar para sus casas. El 90% se vende a gente de fuera. El 10% que queda lo vendemos a negocios chinos. Puedes ver las listas de DHL. Todas las obras se van fuera. Nada se queda en China. Y si se queda en China se queda porque un expatriado lo ha comprado. Y cuando se vaya a casa se va con la obra. Todo el arte se va. Y esto es un problema muy grave. Y cuando un artista chino empieza poco a poco a tener éxito no puede prestar obras a ferias y galerías por las tasas…, se va del país. Poco a poco cada artista chino que se vuelve famoso se va. No solamente se van las obras sino los artistas también. Es un problema súper grave. El gobierno chino tiene miedo de los artistas. Porque es la gente que no puede controlar. No ven los artistas como algo bueno para la cultura. Es todo muy complicado.

D.: ¿Hablas chino?

T.: En mi mundo puedo hablar chino, en el resto no. Tengo el vocabulario de montar exposiciones, de máquinas pero no puedo pedir platos en un restaurante en chino. Mi chino lo entienden mis artistas y los demás no lo entienden.