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Gregorio feat. Gori de Palma. Un espíritu libre que sabe recrear con la vida.

Acabo de leer Henry Miller y su Trópico de Cáncer. Es el escritor predilecto de mi protagonista. Es increíble porque Gori parece como que ha vivido y vive en esta obra. En lugar de Paris habita Barcelona pero los temas de la libertad y la vida bohemia son los que estimulan todos sus pasos.  Gregorio pertenece de una raza con la que me siento muy cómoda, la de los especiales. Su sensibilidad es exquisita. Dessislava feat. Gori de Palma. Bienvenidos en nuestra charla. Adelante…

Dessislava: ¿Quién es Gregorio Fernández Romero o Gori de Palma como quieres? Si tuvieses que autodescribirte ¿cómo lo harías?

Gregorio: Gori es Gregorio. Creo que soy una persona inquieta, durante mi vida siempre he buscado cosas que me llenen. Empecé de pequeño con la carpintería naval, restaurando barcos antiguos en Mallorca. Luego me pasé a los coches antiguos. Y después finalmente a lo que estoy haciendo ahora, el diseño de moda. Y al final para mí todo es lo mismo, son diferentes conceptos pero los une lo mismo: la elaboración de un diseño o concepto, la búsqueda de materiales y un modo de trabajar más artesanal. Y esto creo que podría ser la definición de Gori.

D.: Eres de Mallorca. Cuéntame sobre la época de los barcos.

G.: Nada, empecé de pequeñito, de aprendiz como carpintero y luego me pasé a la parte naval. Fue una época muy linda, cada día en el puerto trabajando con barcos antiguos  a restaurar las cubiertas, los muebles, los cascos, etc.. Y yo creo que allí se formó una parte de mi personalidad que no la he dejado atrás.

D.: ¿Cómo viniste a Barcelona?

G.: Yo vine a Barcelona por una serie de causas. En primer lugar porque murió mi padre.

D.: Lo siento.

G.: En segundo lugar, llevaba una vida muy disoluta. En esa época trabajaba en la noche, recuerdo que podía pasarme tres o cuatro días sin pisar la cama. Tenía un taller de motos y coches y como podrás imaginarte apenas lo abría. Entonces cuando murió mi padre, con el que tenía una relación muy afectiva porque fue el que me enseñó a arreglar  motos y manejarlas, y el estilo de vida que llevaba me hizo pensar un poco en arreglar mi vida. Durante esa época yo coleccionaba prendas vintage, chaquetas antiguas militares, chaquetas de cuero antiguas y quería empezar a estudiar moda, no por la moda en sí, sino por el hecho de aprender a restaurar toda mi colección de prendas, repararlas, cambiar los forros, etc…. Por eso me vine a Barcelona. Para apartarme un poco de ese estilo de vida, y empezar a hacer cosas con las que volver a llenar mi vida.

D.: ¿Quál era tu trabajo dentro del mundo de la noche?

G.: Yo tuve suerte de pillar una época buena en Mallorca. Como un poco el “boom”. Era una época en que se ganaba dinero, trabajabas de relaciones públicas y sólo tenías que invitar a la gente en los lugares de la noche. Era un tipo de vida muy fácil y muy cómodo, puedo asegurártelo, ibas de un bar a otro, bebiendo, bailando y tomando, y encima cobrando, ha ha ha, ¡qué lindos tiempos!

D.: ¿Cuánto tiempo duró?

G.: Tampoco tanto tiempo. Pero fueron dos años y en estos dos años dormí muy pocas horas, pero aún lo recuerdo con cariño, conocí a gran parte de mis mejores amigos, y sin duda fueron ellos que volvieron a despertar mi lado creativo, a la vez que me han dejado uno de los recuerdos más divertidos de esa época.

D.: Una de tus pasiones son las motos. ¿Todo empezó con tu padre?

G.: Sí. Mi padre me enseñó a arreglar motos pequeñitas, tenía un montón de mobilettes, derbi, puch, etc en el garage de casa, y pasábamos horas desmontándolas y ajustándolas para mejorar sus prestaciones. Me hace mucha gracia porque de pura chatarra hacíamos las motos más rapidas del barrio, y bueno, desde entonces es una afición que nunca he abandonado y esto siempre me ha unido a él. Y más tarde cuando empecé con los barcos aprendí otras técnicas: cómo manejar fibra de vidrio, cómo pintar, cómo tapizar. Cuando abandoné la carpinteria naval y empecé a restaurar coches y motos, ya tenía unos conocimientos más ampliados no sólo de mecánica, sino de chapa, fibra de vidrio, pintura, tapizados, etc… que me vino muy bien en esa nueva etapa como restaurador.

D.: ¿Dónde estudiaste moda en Barcelona?

G.: Cuando llegué aquí me apunté a IDEP. Nada más que porque era la institución más conocida que se hacía publicitar, ni siquiera por que fuera la mejor. En aquel tiempo era la única que conocía y me apunté allí solamente el primer año, ten en cuenta que yo venía de los barcos, coches y motos, no tenía ni puta idea de lo que era la moda.

D.: ¿De qué años estamos hablando?

G.: Ufff, hace como unos quince, catorce años. Hice el primer año y estaba  muy desilusionado porque los conocimientos iban muy lentos, recuerdo que me apunté por las tardes en dos escuelas más, una de patronaje y confeccion, y otra de sastrería. Ocupe todo mi tiempo. IDEP era una escuela muy conservadora en aquella época, con un profesorado muy clásico y muy mayor. Y yo estaba buscando otra cosa, algo más contemporáneo. Así que acabé mi primer año allí y al segundo año ya estaba buscando una escuela un poquito más innovadora. Entonces conocí ICM (Institut Català de Moda) que en aquel momento estaba allí un profesor que se había graduado en la Saint Martins de Londres y allí me sentí mucho más en mi línea. Podría decir que esta persona  fue uno de mis mentores en la moda.

D.: ¿Cómo se formó tu línea? Porque la gente que conoce la marca Gori de Palma sabe lo que haces y busca esto.

G.: Yo he tenido una formación como poco diferente porque empecé haciendo reciclaje que aun mantengo. Ahí empezó todo, con una colección de pantalones Levis en la semana de la moda de Barcelona, muy punk, ha ha. Y bueno, actualmente aún compro piezas antiguas y las transformo en otro tipo de prendas, o mantengo el diseño de esa pieza, pero con un patronaje más actual.

D.: Es también una parte que está relacionada con las motos.

G.: Sí, también. Y como coleccionaba piezas de ropa antiguas, me encantaba desmontar, restaurar, hacer un patrón nuevo sobre esa prenda. Pero luego por inquietudes me empezó a atraer mucho la sastrería y todo el tema del patrón a medida, coser a mano, las entretelas, los cuellos, los acabados. Y ese punto de la moda que no trata de ser más creativo sino más técnico. Empecéa  estudiar sastrería y de hecho hay una parte de Gori de Palma que es una mezcla de las ambas cosas. Reciclaje con sastrería. Entonces podriamos decir que hay dos partes en Gori de Palma , cuando empecé con el reciclaje y la segunda parte que estuve tres o cuatro temporadas desarrollando líneas de sastrería.

D.: Vamos a hablar sobre la colección Amante, Querida y Puta. ¿Es la primera?

G.: No, no es la primera pero me gusta que lo digas porque hablando del cambio este del Gori de Palma hacia como un poco más maduro esa fue la primera colección de sastrería que presenté como Gori de Palma.  Y allí viene como un poco el cambio más radical en la imagen de Gori de Palma de pasar de una línea más street o más fashion a una línea más clásica pero más sensual y con un concepto más marcado.

D.: ¿Qué es exactamente el concepto de Gori de Palma? ¿Más oscuro, más subcultural?

G.: Más que oscuro, a día de hoy subcultural. Y al final todas mis colecciones han tenido que ver con el sadomaso, el erotismo, tribus urbanas, los skinheads, el rock&roll, con el punk, con los moteros. Ahora mi última colección habla sobre la Primavera Árabe.

D.: Se titula El origen del mal. ¿Por qué?

G.: Porque está inspirada en el conflicto bélico en Oriente, en la Primavera Árabe. Y de alguna manera este tipo de movimientos que no dejan de ser movimientos subculturales porque se separan un poco de la corriente a seguir por la mayoría de personas es lo que más me atrae independientemente que están relacionados unos con otros, muchas veces no tienen nada que ver. Pero me interesa la singularidad de este tipo de movimientos,  ya sean movimientos culturales como por ejemplo la Primavera Árabe o movimientos musicales o underground. Se trata de encontrar aquellas cosas que hacen diferenciarse a un grupo de personas de la gran masa e intentar crear un diálogo entre esa subcultura y la moda.

D.: Por ejemplo luego hay otra colección tuya que se nombra Ecorche.

G.: Ecorche es un tipo de llustración científica. Son los dibujos técnicos donde aparece el cuerpo humano transparente y que se ven todos los tejidos y organos. El concepto de Ecorche quería ser una colección que en vez de vestir, desvestía. Toda la colección está hecha con tejidos transparentes. La idea general igual que en las ilustraciones científicas era crear ropa exterior en la que se ve el interior. Y era un concepto muy innovador en aquel momento, hablamos de ropa que en vez de vestir, desviste. Que deja desnudo el cuerpo humano, sigue siendo ropa pero pierde su modo de ser.

D.: Me gusta mucho.

G.: Fue una colección muy bonita con muchas piezas de sastrería.

D.: La presentaste en Sala Apolo. Otra parte muy peculiar de tu trabajo son los espacios que eliges para tus colecciones. La última fue en el Museo de Ferrocarril en Madrid. ¿Cómo escoges el espacio? ¿Qué contextualiza el mismo?

G.: En mi caso empecé con las pasarelas y desde el primer momento vi que no era mi lugar.  Creo que para mí es tan importante lo que dices, cómo lo dices, dónde lo dices y por qué lo dices. Es tanto el casting como el lugar físico como las personas que invitas. Todo lleva la idea de tu marca y de con quién quieres asociar tu marca. Por esto siempre he buscado lugares singulares, casting fuera de las plataformas usuales o con grupo de música en directo. Y para mí el hecho de que todas mis colecciones estén inspiradas en grupos subculturales distintos, me permite hacer cosas distintas en cada colección, en suma poner a prueba mi capacidad de sorpresa, ha ha.

D.: ¿Cuál es el público de Gori de Palma? ¿Qué tipo de gente compra tu ropa?

G.: A día de hoy la mayoría de gente que compra mi ropa está definida por dos lados. Quizás un sector mejor situado económicamente que puede permitirse hacerse piezas a medida que tiene un sentido de la moda también independiente y a lo mejor quieren una chaqueta de cuero totalmente personalizada. Es un tipo de público que a mí me viene muy bien porque son gente con muy buen gusto que afortunadamente tiene quizás el dinero para poder hacer su ropa a medida cada mes o cada dos meses. Y luego tengo otro público, igual más underground y con menos poder adquisitivo, pero que se permite cada cinco, seis meses hacerse una prenda, un abrigo o lo que sea. Y ambos perfiles , creo que los definiría como gente singular que busca algo único, especial y por supuesto que le interesa la música, el cine, la literatura y las mismas cosas que a mí.

D.: La colección tuya que vi en pasarela era Witch House. ¿Por qué Witch House?

G.: Witch House curiosamente empezó como una colección también inspirada en las subculturas. Witch House es un movimiento musical de los 80 que todos sabemos. A raíz de empezar a buscar referencias visuales para desarrollar la colección, siempre que escribía Witch House aparecían casas de brujas, aparecían muchas casas de fantasmas. Y casi que me llamó más la atención el estilo de este tipo de imágenes. Entonces quise mezclar dos géneros totalmente diferentes que son el movimiento Witch House, como movimiento músical sacado de los 80, con el movimiento espiritualista, un poco como inicio de la brujería en Paris. No sé si son los años 20 o es el principio del mil novecientos, ahora no recuerdo, que hubo en Paris un movimiento en el que varios poetas y escritores se relacionaban con el espiritismo. Entonces mezclé ambos temas y quedó una colección muy singular que estaba más inspirada en este movimiento en Paris que en el movimiento musical. Pero el desfile y la puesta en escena era muy Witch House, realizado con música de este movimiento y con guiños constantes.

D.: ¡Sí, estuvo buenísimo! Mencionando poetas e escritores ¿cuáles son tus referentes en la literatura?

G.: Bueno, mi favorito es Henry Miller, de hecho el otro día lo estábamos hablando. Henry Miller siempre ha sido uno de mis favoritos porque tiene un sentimiento de libertad y de esta vida bohemia. Es todo muy sensual y muy erótico. Es uno de mis referentes tanto personal como a nivel marca. Y Burroughs, y bueno en general todos los beatnick me gustan mucho también.

D.: ¿Tus referentes en el cine?

G.: De cine ahora veo todo. Con el tiempo me he vuelto un poquito más abierto. Me gusta el neorrealismo, el cine italiano de los 60, de los 70 y de los 80. Y luego hablando de Henry Miller pues Fassbinder el director, que podría ser como la versión Henry Miller en el cine. Y yo creo que hay un tipo de cine un poco oscuro, sensual, negro, ese es el tipo de cine que me gusta.. Lo que pasa es que no es un cine que tengas a mano a diario. Al final cuando has visto toda la filmografía de tus directores favoritos, ya no te queda más por ver, así que te vuelves más abierto. A día de hoy todo lo que sea cine independiente me lo trago.

D.: ¿Y de música?

G.: De música mi favorito Nick Cave. De hecho ahora han sacado un docu de él y vienen este año a Barcelona!! Y en general el rock de los 70s y 80s, el punk y el post punk siempre me han gustado. No creo que conozca ningún grupo de los últimos 20 años.

D.: ¿Referentes dentro del mundo de la moda?

G.: Sabes, siempre he estado un poco apartado, de hecho no tengo ninguna revista de moda, ni compro moda. Sí que me gusta a lo mejor la época de Yves Saint Laurent, aquellas colecciones muy femeninas, un poco sensuales. Thierry Mugler de los 80. Tengo un par de referentes, Raf Simons cuando empezó.

D.: Hablando de punk ¿Y la Vivianne Westwood?

G.: Igual Vivianne no me ha llamado tanto la atención. Tiene un sentido quizás un poco más barroco. Un poquito excesivo que no me va tanto.

D.: ¿Qué sueñas? ¿Tienes un sueño repetitivo?

G.: Sueño mucho que estoy en mi casa y me despierto. Sueño muy frecuente que me despierto y que enciendo la luz y que estoy haciendo cosas en casa y luego a veces me despierto y no sé si me había despertado de verdad o aun estoy en el sueño. Y eso es una de las cosas que me ha pasado durante mucho tiempo a veces hasta pesadillas de querer despertarte porque son sueños feos. Y siempre con un montón de cosas que ocurren en mi casa.

D.: Y la muerte… ¿Cómo te imaginas la muerte?

G.: Nunca pienso en ello y de hecho tengo una visión al menos realista en este punto de cuando llega la muerte que todo se acaba, así que intento disfrutar y no pensar en esto y al menos aprovechar la vida todo lo que puedo.

D.: Disfrutar la vida evoca en mi mente los viajes de motos que haces con tus amigos.

G.: Tenemos un grupo de colegas que se llama Skeletons. Cada año hacemos un viaje o varios. Empezamos hace dos años, estuvimos en Marruecos. Es un poco singular porque es un grupo muy familiar de amigos y hay como ciertas condiciones. Tenemos que comprar una moto que no cueste más de mil euros y tunearla. Recorrimos todo Marruecos con pura chatarra, Fez, el Atlas, Marrakesh, el desierto de Merzuaga… Hay un poco el sentido de la amistad, la aventura y de la customización.

D.: ¿Cuál es el destino de este año?

G.: Este año fuimos a Biarritz.  Salimos desde Barcelona pero con motos de montaña viejas, también customizadas y solamente por pistas. La idea era pisar la carretera lo menos posible y llegar hasta Biarritz cruzando montañas, pasando por bosques, rios, etc… ha sido uno de los viajes más lindos que he hecho.

D.: También trabajas con Jack Daniels.

G.: Sí, trabajo con Jack Daniels. Llevo ya un año curando con ellos.

D.: ¿Qué es exactamente esta colaboración?

G.: Ellos montan una serie de fiestas con disc jockey, con fotógrafos y durante las fiestas regalan las camisetas de Jack Daniels. Yo me dedico a customizarlas, a recortarlas, a poner tachuelas que es un poco lo que estaba haciendo hasta ahora pero desde una visión un poquito más efímera y más rápida, más nocturna.

D.: Es interesante porque es una vuelta en la noche pero de una muy buena manera. Con tu propia marca y en modo creativo.

G.: Y para mí es un buen trabajo que me ha permitido tener más tiempo para poder desarrollar mis colecciones, poder dejar otros curros que no me interesaban tanto. El hecho de asociarme con Jack Daniels durante este año ha sido una colaboración para mí muy fructífera y muy positiva.

D.: Y cuando estabas en la última edición de Sónar, ¿hacías lo mismo?

G.: Esto era otra cosa.

D.: ¿Qué era?

G.: Ha sido curioso porque a raíz de todo este trabajo de customización me han empezado de salir clientes que querían similares cosas. Con Converse hicimos una tienda efímera y también estuvimos custodiando Converse. Y después con lo del Sónar ha sido una colaboración con Bershka, que montó un stand en el Sónar donde estábamos customizando ropa de la marca.

D.: ¿Hay un sitio donde te gusta esconderte?

G.: No soy muy de esconderme. Ni siquiera cuando estoy trabajando puedo esconderme porque igual estamos con equipo, somos varios. Y de hecho soy una persona muy social y no necesito estos retiros espirituales. Igual antes sí y ahora cada vez menos. Me gusta estar con gente y rodeado de mis amigos y mis compañeros de trabajo.

D.: ¿Qué te parece el local Ocaña?

G.: Ocaña es un lugar al que voy bastante. Me gusta el tipo de gente que va allí. Fotógrafos, creativos, diseñadores, hay un ambiente muy canalla, que me interesa. Respecto a la música no tanto, no comparto… Debo decir que he conocido gente muy interesante allí y que es un lugar de encuentros entre gente muy singular, cada noche es una sorpresa. Me encuentro allí con mis amigos, con Guillem, Chu, Yago, con Guillermo, con un montón de gente. Por eso sin ser un local  underground como me gusta a mí, se junta una escena underground muy peculiar, procedente de todos lados. Y eso para mí es bueno. Igual no es mi música pero la compañía es muy buena, y lo que decía, es una caja de sorpresas cada noche. Así que adelante.