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Antonio Requena construyendo la obra de su vida.

Antonio Requena es el dueño del local Marula, así le conocen todos. Pocos saben qué hay más allá del hombre que mezcla tonos en el tenebrismo de la noche. Requena aparte del propietario de su local es un hombre con muchas inquietudes y tiene un mundo interior por descubrir. Por eso yo, Dessislava comparto una de las nuestras charlas con vosotros.

Dessislava: ¿Quién es Antonio Requena? Si tuvieses que autodescribirte, ¿cómo lo harías?

Antonio: Si tuviese que autodescribirme probablemente no lo haría (se ríe). Seguramente una hoja en blanco. Es mucho más sugestivo.

D.: Eres madrileño, me puedes contar ¿cómo llegaste en Barcelona? Estudiaste publicidad en Madrid…

A.: Sí pero poco porque me aburrió muchísimo. Sólo un año.

D.: Pero sé que has sido muy bueno en el campo.

A.: El problema es que empecé a estudiar publicidad y teatro al mismo tiempo. Entonces el primer año la publicidad me parecía muy divertida, igual que el teatro, y  el segundo año me parecía muy aburrida y en cambio el teatro me seguía fascinando, entonces dejé la publicidad y seguí con el teatro.

D.: ¿Qué proyectos de teatro hacías en esta época en Madrid?

A.: Hicimos unas obras montadas y también trabajé mucho teatro de calle con distintas compañías. Es muy divertido el teatro de calle. El problema del teatro es que supone un esfuerzo enorme para una gratificación muy pequeña y a veces es muy complicado levantar los proyectos, pero es fascinante. El teatro de calle yo creo que está muy desprestigiado y se hacen cosas interesantísimas.

D.: ¿El teatro en la calle es una obra que surge allí en el momento, tipo más performance, o lleva su propio guión?

A.: Yo creo que lleva su estructura performativa. Pero yo creo que hoy la palabra performance es una palabra que se utiliza con demasiada facilidad. Hablas de performance y parece que es un concepto donde entra todo.

D.: Habitualmente la performance lleva un guión, una trama, pero puede adaptarse en el momento, puede cambiar su estructura.

A.: En el teatro también, tú te encuentras cuando haces teatro de calle con un espacio que no es estático como puede ser un teatro convencional. En la calle es donde pasa gente que puede interactuar contigo. No sabes a quién te vas a encontrar.

D.: ¿Cómo responde la gente a una obra en la calle?

A.: Depende. Depende de dónde lo hagas, cómo lo hagas, depende de muchas cosas. Te puedes encontrar de todo. Te puedes encontrar con gente que responde con agresividad ante algo que no entiende muy bien. Es una reacción muy común cuando la gente ve algo que no acaba de entender. Y luego al contrario, hay gente que reacciona. Cuando en la calle realmente enganchas al público es algo muy especial porque es un público que no ha pagado para verte. Requiere mucho más esfuerzo digamos. Cuando tú vas a un teatro convencional todo el mundo está pendiente de lo que estás haciendo y ha pagado por estar pendiente de lo que estás haciendo y está predispuesta a observar lo que haces.

D.: Un grupo de teatro en la calle probablemente tiene que ser más pequeño, me imagino que si hay muchos participantes será más difícil.

A.: Depende de las propuestas, hay grupos que son grandes, pero creo que es más difícil de estructurar en la calle. Yo creo que la Fura en sus principios hacía unas cosas que estaban cercanas a cosas que se pueden después hacer en espacios abiertos como es la calle.

D.: ¿Dónde estudiaste teatro?

A.: Estudié en Madrid. Estudié con bastantes profesores. El último con el que estudié fue Fernando Pierna. Luego he hecho seminarios con una profesora búlgara.

D.: Ay, no lo sabía.

A.: Hice con ella una obra de Chejov muy buena.

D.: ¿Te gusta Chejov?

A.: Me encanta Chejov.

D.: Y a mí. Ay sus relatos cortos me fascinan.

A.: Sí, por ejemplo me gusta mucho El oso. Aparte es muy divertido Chejov.

D.: Y siempre tienen un final como inesperado.

A.: Sí, sí. El problema de Chejov es que hay gente que lo lee de una manera que no es la correcta. Porque, por ejemplo en los relatos cortos hay muchísimo humor. Y lo ves puesto y es como que tienen que hacerlo muy serio muchas veces.

D.: Como él es soviético, es ruso y aquí sois mediterráneos, no sé en qué punto se entiende.

A.: A mí me cambió la visión sobre Chejov esta profesora búlgara porque tenía otra visión completamente diferente.

D.: Estabas en Madrid, estudiaste teatro pero ahora vives en Barcelona ¿qué paso con Antonio por el camino?

A.: El proceso artístico no se ha acabado…

D.: Ya lo sé…(nos reímos)

A.: Está en stand by. Yo Barcelona la conozco a través de una mujer con la que viví.

D.: Ay Don Giovanni…

A.: Se llamaba Mariona, era una mujer aquí de Barcelona.

D.: La hermana de Oriol Ferrer que es el padre de la hija de mi querida amiga Ivette Puig. ¿Cómo conociste a Mariona?

A.: En Madrid haciendo teatro. Mariona era una mujer que iba en zancos y yo la miraba desde abajo y decía: “¡Oh que chica más alta y que piernas tiene!”. Para hablar con ella tenía que saltar.

D.: Que manera más graciosa de enamorarte.

A.: Era casi como un cuento. Y acabé aquí por una mala borrachera que me cogí con un amigo y acabamos en el local que hoy en día es Marula.

D.: ¿De qué año estamos hablando?

A.: 2007, por allí aproximadamente.

D.: Y entonces montaste Marula. ¿Cuál es el concepto del local?

A.: El concepto de Marula es básicamente hacer lo único que sabemos hacer y que nos gusta hacer. Está muy basado en relación a la música, la música que nos gusta, la música con la que disfrutamos nosotros y queremos hacer disfrutar a la gente.

D.: ¿Dónde aprendiste tanto de música? ¿Eres autodidacta en este campo?

A.: Sí. Yo trabajaba en un bar hace muchos años y me aburría muchísimo y tenía confianza con la dueña y le dije: “Aquí hay dos soluciones, ¡o me dejas pinchar o me voy!”…(nos reímos) Y ella me contestó: “Pues pincha hombre”. Y eso fue hace diez años y aquí hemos llegado.

D.: También en Marula vienen muchas bandas de música.

A.: Sí, sí. Porque es el eje fundamental sobre el que giramos. Hay un eje que es la música. Nosotros creemos que como vivimos de la música en cierta manera hay que devolverle algo a la música y a los músicos. El espacio que tenemos está a disposición de toda la gente que tiene que ver con lo que nosotros apostamos.

D.: ¿Cuáles son las ciudades donde has vivido?

A.: He pasado periodos en Portugal, en Lisboa. He pasado periodos en Ibiza y en Madrid y en Barcelona básicamente.

D.: ¿Y ahora? Porque te conozco y sé que eres un hombre de retos.

A.: Sí. Ya sabes más que yo Dessislava (nos reímos). Me voy a Inglaterra a pasar un tiempo y no miro mucho más allá. Cuando vuelva de Inglaterra veremos qué pasa.

D.: ¿Cuáles son tus referentes en el teatro?

A.: Básicamente hay dos directores que para mí son referentes contemporáneos del teatro. Uno es Peter Brook y el otro es Robert Lepage. Robert Lepage me gustaba mucho pero las últimas obras que he visto de él no me acaban de convencer. Creo que ha llegado a un volumen de trabajo por el cual no se está desarrollando al nivel de otras obras suyas como Trilogía del Dragón, La cara oculta de la Luna Elsinore, que son las mejores obras que he visto en mi vida.

D.: ¿Qué teatro frecuentas en Barcelona? ¿Qué te parece el programa de la ciudad?

A.: En Barcelona he ido a ver cosas pero no frecuento mucho el teatro por una cuestión idiomática muchas veces. Está muy centrado en catalán y a veces me cuesta entender el teatro en catalán y eso me frena. De todas maneras también me pasa que me gustan mucho más los directores anglosajones de teatro que los de aquí. Es por el concepto que tienen del teatro. Directores de aquí que me gustan mucho…Hay un director que se llama Carles Alfaro, también Carles Santos por ejemplo, es gente que hace cosas muy interesantes. También al Carles Alfaro le pasa un poco cuando hace cosas con su propia compañía de Valencia me parecían muy interesantes. De repente empezó a coger nombre, empezó hacer cosas para el Centro Dramático Nacional, hizo un Shakespeare y un Chejov. Hizo El Tío Vania e hizo una puesta malísima para mi gusto. Una puesta de Tío Vania en África, con africanos por allí y él está en Rusia con frío y vodka. Una cosa que ni entendí ni me interesó.

D.:¿ De dónde viene el problema?

A.: Yo creo es que cuando se encuentran con un presupuesto muy abultado que se tienen que gastar. Entonces ya empiezan a surgir ideas que son absolutamente innecesarias para contar historias. Estuve a punto de escribirle y todo.

D.: ¿Qué?

A.: ¿Carles qué te pasa? (nos reímos). Él dirige una obra preciosa de marionetas. Era una versión de Don Quijote en marionetas y la vi cuatro veces. Fascinante. Eran dos marionetas con dos manipuladores que se les veía, una mesa en el escenario y nada más. Y era algo que me emocionaba profundamente. Y después cuando vi el Tío Vania no sabía qué le pasaba. Que tengas dinero no significa que te lo tengas que gastar sin sentido.

D.: También eres cinéfilo. ¿Cuáles son tus referentes en el cine?

A.: Mi película favorita es quizás Alguien voló sobre el nido de cuco.

D.: Me encanta. También he leído el libro de Ken Kesey, es increíble.

A.: No solamente por la película sino por todo lo que rodea la peli. Temáticamente me parece una obra de las obras magistrales del cine. Luego soy muy fan de Sergio Leone.

D.: Eres chico. Os gusta a todos. (nos reímos)

A.: Últimamente he visto bastante cine pero no he visto mucho cine de estreno. Estoy viendo bastantes películas antiguas. Estoy muy enganchado al cine policiaco ahora, no sé qué me ha dado con el cine negro. Nunca son grandes películas pero me lo paso muy bien viéndolas.

D.: Y de lecturas ¿Qué es lo que lees?

A.: El último libro que leí me lo regaló un amigo. Es un cómic. Creo que es el único cómic que tiene premio Pulitzer, se llama Maus, Relato de un superviviente. Va sobre el apocalipsis judío. Fantástico libro. Y ahora como se ha muerto García Márquez que es un autor que me gusta mucho quiero retomar un poco su literatura como Crónica de una muerte anunciada o El coronel no tiene quien le escriba que eran libros que me encantaron cuando los leí en su momento. Me fascinaba cómo escribía este hombre. Y por ejemplo no he leído Cien años de soledad .

D.: Es magnífica, es realismo mágico.

A.: Por eso quiero retomar lo que había leído e investigar lo que no.

D.: ¿Qué música escuchas en casa?

A.: En casa prácticamente escucho jazz. Escucho música muy suave. Escucho poca música para bailar. La música que utilizo para pinchar la pongo cuando estoy buscando los discos, preparando la sesión.

D.: ¿Sigues escribiendo guiones?

A.: Una de las ideas del viaje a Inglaterra es escribir. Porque tengo ideas que están paradas hace tiempo y creo que es un buen momento.

D.: ¿Consumes arte contemporáneo en algún centro en Barcelona?

A.: No. Allí es mi gran laguna. Yo creo que necesito alguien que me explique arte contemporáneo.

D.: Yo puedo ser tu profesora particular, ya sabes que doy clases justo de historia de arte contemporáneo en IED.

A.: Esto sería interesante. Todavía nadie ha logrado despertar mi interés.

D.: ¿Qué son las cosas que te apasionan en la vida?

A.: Me apasiona la gente que me rodea. Mis amigos. No creo que haya algo más enriquecedor en la vida que una buena compañía.

D.: ¿Tienes un oasis particular? ¿Un sitio en que te gusta esconderte?

A.: Tengo un pequeño lugar que fue mi refugio durante mis primeros años en Barcelona, ahora ya no tanto, pero sí lo fue. Y no es que es especialmente bonito pero fue mi refugio que me salvó la vida en muchas ocasiones que es Canet de Mar. Tengo algo muy personal con este sitio porque me acogió cuando llegué, los primeros momentos de Marula, en fin que me salvó de una crisis psicológica importante. (nos reímos)

D.: ¿Estás salvado, no?

A.: Nunca estás a salvo de todo. (se ríe)

D.: ¿Qué te parece el local Ocaña?

A.: Eso es como los equipos de fútbol. No puedo hablar de la competencia. (nos reímos)

D.: Pero la competencia ha venido a hablar contigo.

A.: El Ocaña parece un local muy interesante en muchos aspectos. Lo que ha aportado a la zona es algo muy, muy positivo. Ha generado, ha hecho y hace cosas que da mucha frescura sobre todo del centro de Barcelona donde muchas veces abren locales con muy poca identidad. Ocaña lo que ha conseguido es tener una personalidad propia que es complicadísimo. Y haciendo algo que yo sepa solo hacéis vosotros en Barcelona.