La historia de un lugar

Ocaña recibe este nombre en honor al transgresor José Pérez Ocaña quien vivió 12 años en la finca vecina. Ubicado en los números 13-15 de la Plaza Real, una de las plazas más emblemáticas de la ciudad, el edificio fue adquirido por la familia Laguna en 1992, quienes invirtieron los siguientes 20 años en conceptualizar en qué se convertiría.

Finalmente, después de ocho años de reformas, el edificio ha sido restaurado recuperando su esplendor con muchos de sus elementos intactos. Durante el proceso de la obra se descubrió un interior evocador de la belle époque a través de pilares dorados, suelos de parquet de madera noble y muebles de estanterías de los años 30, y gracias a la meticulosa restauración de Albert Guilleumas y Mireia Campañá el espíritu original del lugar ha vuelto lentamente a resurgir.

Muchos de los elementos incorporados en el interior se han recuperado de distintos puntos de España gracias a Joaquina Laguna, una apasionada de este tipo de objetos antiguos.

Los fantásticos bancos dispuestos alrededor del atrio del restaurante provienen de un teatro de una compañía amateur de un pequeño pueblo de Westendorf, Bavaria. Mientras que el pavimento de madera del exterior de la cocina fue recuperado de una iglesia del siglo XVI cerca de León.

El concepto de la iluminación ha sido diseñado por Odile Soudant de Lumières Studio, París. El Café es especialmente espectacular con unas grandes lámparas de araña creadas por Dominique y Didier Pic de Les Pic Original. Joaquima los descubrió en un mercadillo de París. Las sillas Medea del Café son del diseñador italiano Vittorio Nobili.

El espacio más teatral, es la Apotheke cocktail bar con sus paneles tallados y pintados que evocan a interiores islámicos. De hecho estos fueron recuperados de una farmacia de Vitoria (País Vasco), una representación del estilo oriental que estaba de moda a principios del siglo XX.

“Queremos crear un regalo para los sentidos: el tipo de lugar dónde todo puede pasar, pero también donde te sientas completamente como en casa”

Joaquina Laguna, propietaria