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Tale China. Chapter five. Renee Chen

Renee Chen es una pájara colorida que vuela entre la niebla y la polución que abrazan la ciudad de Shanghai. A Renee no le importa teñir su pelo de verde o gritar de felicidad en sitios de lujo o simplemente no parar de bailar hasta la mañana. Esto igual para una ciudad como Barcelona no suena como una pequeña revolución pero en un país como China creedme que lo es. Ella habla de Fellini y Godard. Defiende la fuerza femenina en un mundo que conoce hasta la perfección, que es  Gucci o Louis Vuitton pero no tiene idea quién es Ai Weiwei. Os presento Renee Chen…

Dessislava: ¿Quién es Renee Chen? Si tuvieses que autodescribirte ¿qué dirías sobre ti misma?

Renee: Desde que era una niña pequeña he soñado muchísimo con los ojos abiertos. Tuve la misma fantasía desde hace mucho tiempo. Siempre pensé que nuestro universo no es el único que existe. Que debe haber otros universos fuera del nuestro. Que vivimos en un mundo construido por capas. Yo soñaba con que pertenecía a un universo de unas pocas capas fuera de nuestro universo. Y todo era de color rosa. Mi familia y yo éramos los únicos seres humanos en ese universo. ¡Todo el resto eran animales! Teníamos todos los tipos de animales de la tierra, excepto serpientes y bichos, porque tengo miedo de ellos. En mi mundo, todos se alimentaban con hierba. Los habitantes no se comían entre sí. Yo tenía una varita mágica que quería llevar a la tierra. Soñaba con hacerlo para poder ir a los mercados y a las granjas y salvar a todos los animales. Solo al apuntar hacia ellos con mi varita mágica, los transportaba a mi universo. Ese era el sueño que tenía desde los seis años.

D.: Una niña pequeña ya creativa….

R.: Creo que la gente se avergüenza de admitir que le gustan las cosas de chicas.

D.: ¿Ah sí?

R.: La mayoría de la gente piensa: « No me importa el color rosa. El color rosa es demasiado femenino « . Y a mí me encanta el color rosa. Me encanta todo lo femenino. Me encantan las barbies.

D.: Cuando dices esto tal vez a alguien le parecería superficial. Pero antes de venir a tu estudio estudié tus colecciones y son realmente profundas.

R.: No creo que si te gustan el color rosa y las barbies seas superficial. Las personas son diferentes. A algunos les encanta el color negro. A algunos les gustan los colores. No significa que si te gusta el color rosa seas una persona superficial. Es sólo tu preferencia.

D.: Sí, pero para mí la barbie está relacionada con el concepto de la belleza perfecta.

R.: Me encantan las barbies porque las puedo vestir de cualquier manera que me guste y que me apetezca. Sobre todo, creo yo, la forma de vestir es como una extensión de la personalidad. Cuando era niña tuve un montón de barbies versión china. Hice muchísimos pequeños vaqueros y pequeños vestidos para ellas.

D.: ¿Cómo empezaste a hacer ropa?

R.: Se puede ver que Honey Sucker (la marca de Renee) tiene que ver con contar historias.

D.: Sí, es una manera muy interesante. Y para nada convencional.

R.: No quiero que mi ropa sea aburrida. No quiero modelos que no transmitan nada y posen delante de un fondo blanco. Tengo un tema para cada colección. No quiero que la gente sólo se sienta cómoda y estéticamente guapa en mi ropa. Quiero que la gente se involucre en la historia. Quiero que se sientan parte de la misma historia.

D.: ¿Qué tipo de historias sueles contar?

R.: Mi primer colección es sobre hadas-flores. Es sobre un ángel caído que perdió su fe. Se cayó en un bosque mágico donde conoció a las guapísimas hadas-flores y se enamoró en ellas. El amor que aprendió de las hadas le ayudó a recuperar su fe y sus sueños perdidos. La colección está dedicada a todas las hadas-flores que son las chicas que inspiran a la gente a amar y a soñar.

D.: ¿Qué historia cuentas en la siguiente colección?

R.: La segunda colección es sobre dos chicas que son adictas a los cómics y que siempre soñaban con ser súper heroínas. Un día llegó un paquete sorpresa y cambió su vida. El paquete fue de una escuela oficial que entrena a las chicas que quieren ser súper heroínas. Después de muchos esfuerzos y trabajo constante ellas lograron convertirse en súper heroínas oficiales. Y comenzaron a vigilar la ciudad. Se trata sólo de seguir tus sueños. De hacer lo que sea necesario para lograrlos y que nunca te des por vencido.

D.: La tercera colección se titula Runaway…

R.: Se trata de dos chicas adolescentes que huyen a Los Ángeles. Se enamoran la una de la otra. Se trata de la conexión especial entre la gente: todos queremos encontrar un alma gemela, porque en general los seres humanos somos unos seres solitarios en este mundo.

D.: Una de las dos chicas, Sara, tiene un aspecto muy andrógino ¿es algo que habías buscado especialmente?

R.: Claro. Porque esto va relacionado con el concepto “honey sucker”: una parte es la miel y la otra parte es quien la chupa. Siempre hay una chica de aspecto dulce y otra con una mayor actitud. Sara es definitivamente la chica que chupa y Rachel es la miel.

D.: Referente de tus trabajos en el mundo del cine, mencionas directores como Godard, Fellini, Bertolucci, Hitchcock.

R.: La colección Dreamers fue inspirada por la película de Bertolucci Los soñadores. Así que en el lookbook, escribí todas mis citas favoritas de todas las otras películas dentro de Nouvelle Vague.

D.: ¿Cómo empiezas a crear? ¿Primero viene la historia o primero son los diseños de las prendas?

R.: Primero viene el tema general de la historia. Qué tipo de historia quiero contar exactamente. Luego llegan las prendas. Y después es la sesión de fotos. A veces las cosas suceden al azar durante la sesión de fotos. Y simplemente lo que hago es añadir las nuevas ideas.

D.: ¿Estás trabajando sobre alguna nueva colección ahora mismo?

R.: ¡Sí! La siguiente colección es sobre cómo muere el planeta. La verdad es que está basada en una pesadilla que tuve una vez. En mi sueño la tierra se estaba muriendo. Todo el alrededor era de colores rojo y marrón sangrientos. Estaban intentando unificar a todos los habitantes. Y a mí me seleccionaban, pero no quería ir porque no quería ser como el resto de la gente. Entonces un grupo de nosotros intentó escapar y fuimos asesinados. Me desperté muy deprimida. Me sentí como de verdad en el fin del mundo.

D.: Tienes la historia ¿y la ropa?

R.: Justo ahora estoy trabajando en los diseños pero aun estoy en proceso de creación.

D.: ¿Dónde produces tus prendas?

R.: En China.

D.: Estudiaste diseño de moda en L.A.

R.: Sí, fue así. Aprendí mucho. La escuela era muy buena. Sobre todo aprendí muchas técnicas. Pero me da la sensación de que mucha de la gente que estudia en las escuelas de moda es verdaderamente estúpida. Yo pienso que para la moda, para el arte, para el diseño lo único que te puede aportar la escuela es el conocimiento sobre las cuestiones técnicas. Las ideas y el buen gusto nacen contigo mismo.

D.: ¿Dónde sueles ir a ver exhibiciones de arte?

R.: En L.A. hay unos museos que son geniales.

D.: ¿Y en Shanghai?

R.: La verdad es que no he estado en ningún museo en Shanghai. Por eso no tengo ni idea sobre el tema.

D.: ¿Qué pasa con la China contemporánea? ¿Cómo te sientes aquí?

R.: Me parece que las cosas van mejorando. Debido a que la economía crece demasiado rápido la mentalidad de la gente todavía va por detrás. La gente tiene hambre de dinero. A la mayor parte de la gente solo le interesa el dinero. Este es el problema.

D.: ¿Y la moda?

R.: Los chinos tienen muy mal gusto para vestirse. Solo van buscando las marcas de lujo. Lo que quieren hacer es enseñar cuánto dinero tienen y cuánto ganan.

D.: ¿Crees que esta situación va a cambiar a mejor?

R.: Definitivamente va a mejorar. Ahora mismo el problema general es que la gente se enriquece de una manera demasiado rápida. Cuando pasen más tiempo en su clase social van a empezar a preocuparse por otras cosas a parte del dinero. Los ricos son muy ricos y los pobres son muy pobres. Este es otro problema.

D.: Sí, la diferencia entre las clases es bestial. Vine en metro a tu estudio. Estaba lleno de gente verdaderamente muy pobre.

R.: Sí. Y luego la clase rara es la clase media porque ellos también quieren ser ricos. Por eso ellos empiezan a comprar marcas de lujo. Porque quieren demostrar que ellos también tienen dinero.

D.: Es un concepto tan diferente al de Europa. En Europa la idea es tener una fuerte clase media. Y la gente que es verdaderamente rica nunca expone sus bienes materiales.

R.: China es muy diferente. La gente cree que ser rico significa tener una posición elevada en la sociedad. Y que van a ser respetados por la sociedad sólo por ser ricos. Y que nadie puede meterse con ellos. Este es otro problema en la China contemporánea.

D.: ¿Qué tal el tema del arte en la China contemporánea?

R.: La mayor parte de la gente en China probablemente no tiene ningún tipo de idea de lo que es el arte bueno. Pero los ricos invierten en arte porque creen que ayuda a marcar su estatus en la sociedad. Y yo pienso que la situación va a mejorar. Que la gente va a empezar a educarse en arte.

D.: ¿Y qué tal las cosas prohibidas en China? Por ejemplo yo estoy sufriendo mucho por no poder ir al cine. (Los cines como edificios existen pero el contenido es pésimo)

R.: Creo que pasa porque no tenemos un sistema de clasificación de películas. Todo lo que se proyecta en los cines debe ser apto para niños. Y el gobierno está tomando el control de todo.

D.: Tú vives entre L.A. y Shanghai.

R.: Sí, vivía los últimos seis años en L.A. Y es tan raro para mí cada vez que vuelvo desde L.A. Siempre necesito algunas semanas para adaptarme de nuevo a la vida en China. La sensación entre los dos mundos es muy diferente. Pero me gusta.

D.: Sí, lo puedo confirmar. Es muy inspirante. Siento lo mismo, yo vengo de Barcelona.

R.: El cambio de las ciudades es muy emocionante.

D.: ¿Dónde se vende tu marca Honey Sucker?

R.: Ahora mismo hay dos tiendas en L.A. que llevan mi línea de ropa. Y luego hay otra tienda en Nueva York y también hay una en Hong Kong. Y ojalá tenga más en el futuro próximo.

D.: Ahora mismo estamos en tu estudio en Shanghai. Se titula Studio Impractical y es donde vendes ropa vintage.

R.: Me encanta la ropa vintage. Me parece que ya no se hacen prendas como las de hace años. Antes se ponía mucha atención en los detalles. Cada pieza era única. Ahora estamos en la era de la producción masiva. En Shanghai no hay muchas tiendas para cosas vintage. Y las que hay tienen unos precios cósmicos. Por este motivo empecé el proyecto con una tienda vintage mucho más asequible. (Las prendas vintage en Shanghai tienen precios entre 100 y 500 euros. Cosas que en Barcelona pueden costar 10 euros)

D.: ¿Qué tipo de gente son tus clientes?

R.: Gente que aprecia la ropa vintage y que no quiere llevar lo mismo que el resto de las personas.

D.: Me imagino que la información de tu estudio va de boca en boca porque está un poco escondido. Lo que quiero decir es que no se encuentra en una calle principal.

R.: Sí. Y también hay personas que pasan por aquí y cuando ven mis pequeñas señales y pegatinas empiezan a buscar. Es muy raro pero la mayoría son chicos. Y cuando entran me preguntan: ”Es un sitio de masaje?” (las dos nos reímos mucho)

D.: ¿Cuáles son tus pasiones?

R.: Disfruto vistiéndome a mí y a otras personas. Y Honey Sucker es sobre el poder femenino. Se trata de las chicas que se divierten y hacen lo que quieren y a las que les importa una mierda lo que piensen los demás. Ellas son las que inspiran al resto de la gente con su energía.

Más información en: http://www.honeysuckerapparel.com