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Hans Schilling. El niño de la noche que soñaba con ser sacerdote.

Me acuerdo que cuando abrió Ocaña el local dejó enamorados enseguida unas cuantas personas que yo siempre llamo La Familia. Hans pertenece a esta Familia. Yo le bauticé. Le enseñé qué es tomar whisky con agua y él a mí que es sentirse como una reina porque siempre me llamaba: « mi reina búlgara ». Así disfrutamos muchas noches y nos hicimos amigos.  Hasta que hace nada nos encontramos de nuevo en Shanghai, China. Esta vez él me hizo aprender tomar whisky ginger ale y me contó detalles de su vida que no sabía. Bienvenidos a nuestra charla, adelante….

Dessislava: ¿Quién es Hans Schilling? Si tuvieras que autodescribirte ¿qué dirías sobre ti mismo?

Hans: Muy social. Pero no sé qué decirte más. No estoy preparado para la entrevista.

D.: Yo te voy a guiar, no te preocupes. ¿El niño Hans nace en…?

H.: En Ocaña (se ríe). “El niño Hans” tal cual, sí. (Cuando Hans empezó frecuentar el local yo le llamaba “el niño Hans” por la cara de adolescente que tiene que contrasta con el peligro que conlleva).

D.: No, dime del niño Hans de verdad, ¿dónde nació?

H.: Nace en Barcelona.

D.: Pero provienes de familia de alemanes.

H.: Padre alemán, madre austriaca pero de quinta generación en Barcelona. Ya casi catalanes.

D.: Entonces ¿tus padres se conocieron en Barcelona?

H.: Sí, en el Colegio Alemán. De niños.

D.: ¿Y llevan toda la vida de novios?

H.: No, supongo que fueron de novios en secundaria o ya acabando el colegio. Y no, mis padres se divorciaron cuando yo tenía alrededor de los 11 años. Y te tengo que explicar el motivo de por qué yo me llamo Hans!

D.: Sí, por favor.

H.: Hans viene de Johannes, que significa Juan. De ser compañeros de colegio los padres de mi padre y de mi madre –mis abuelos, siempre se juntaban. Así es como empezó la amistad entre mis padres, y luego el noviazgo. Mi padre y mi madre se juntaban siempre para celebrar San Juan juntos en Castelldefels a través de mis abuelos. Se juntaban las dos familias. Cuando se casaron y tuvieron el primer hijo que fui yo, en honor de estas fiestas de San Juan a mí me pusieron Hans de mi primer nombre, que significa Juan.

D.: ¡Qué bonito!

H.: Y Arthur es porque el primer miembro de nuestra familia en Barcelona, el abuelo de mi abuelo, se llamaba Arthur. Fue el primer Schilling en España.

D.: Claro, porque tu nombre completo es Hans-Arthur Schilling.

H.: Ese es el “niño Hans”. (nos reímos)

D.: Luego tú también fuiste al Colegio Alemán.

H.: Sí. Desde el parvulario. Desde siempre. Y más tarde cuando empezó mi época adolescente decidí cambiar de cole y fui a un colegio español, bastante religioso.

D.: ¿Es por tu madre?

H.: Bueno, mi madre es profesora de religión. Pero el colegio lo elegí yo. Aunque yo iba a ser sacerdote (nos reímos).

D.: Yo el Hans que conozco está en un punto bastante opuesto al de ser sacerdote.

H.: Sí, al no sacerdote. A mí me mandaron a Valencia al Seminario para hacerme sacerdote con once años.

D.: ¿Qué pasó? ¿Cuánto tiempo estuviste allí?

H.: Dos meses. Un verano. Y un día que estaba muy cansado me llevaron a dar un paseo y me preguntaron si me quería quedar para seguir mi vocación de sacerdote. Y dije que no, que no.

D.: ¿Cómo fueron los dos meses allí?

H.: Geniales. Yo me lo pasé impresionante. Haces un montón de actividades. Estás haciendo deporte todo el rato. Estudias también, claro. Y estás mucho tiempo en la iglesia rezando. Pero hacen mucho deporte y se lo pasan genial. Un ambiente buenísimo. Pero yo no quería hacer de sacerdote para toda la vida. Yo quería vivir experiencias. Y aparte esa era la época en la que a mí me empezaron a gustar las chicas… Obviamente no me iba a quedar allí…

D.: ¿Qué opinas sobre la Iglesia?

H.: Que es una muy buena empresa.

D.: ¿Y la iglesia del tiempo de Franco?

H.: De esa no sé mucho. Pero supongo que la Iglesia es la Iglesia.

D.: La iglesia ha creado límites para la gente.

H.: Joder, vete a los Reyes Católicos. Antes el problema era ser judío o ser musulmán y ahora el problema es ser maricón.

D.: ¿Tú crees que es un problema ser maricón?

H.: Eso es para la Iglesia. Ahora están empezando abrirse un poco más.

D.: ¿Y ahora con el Papa Francisco?

H.: Yo creo que este Papa es genial, y gracias a él se están abriendo un poco más.

D.: Y tú ¿cómo ves el tema?

H.: Yo siempre me he sentido muy abierto. Nunca he visto el problema con esto aunque en mi entorno hasta los veinte no había conocido ningún gay. Y siempre que se dan pasos para normalizar eso a mí me parece genial.

D.: Ahora vives en un país árabe y musulmán, en Dubai.

H.: Y está lleno de maricones…

D.: ¿Cómo lo llevan allí entonces?

H.: Bueno, oficialmente no es legal. Tú no te puedes declarar legalmente gay porque te meten en la cárcel lo más seguro, o te retiran el visado. Pero sobre todo en la industria en la que yo estoy trabajando está lleno.

D.: ¿Hay clubs de gays en Dubai?

H.: No hay. Por lo menos no oficialmente como en Europa. Lo que hay son fiestas que todo el mundo sabe que son fiestas de gays pero el tema de muestras de afecto en público no es una cosa aceptable.

D.: ¿Cómo le llega a uno la información para estas fiestas? ¿Boca a boca?

H.: Sí. Boca a boca.

D.: ¿Has visto Drag Queens en Dubai?

H.: No. Imposible.

D.: Vamos a volver hacía el camino que hiciste para llegar hasta este momento en Shanghai. ¿Hasta qué edad estuviste en el colegio religioso?

H.: Hasta los diecinueve porque repetí un curso.

D.: ¿Por?

H.: Por malo (nos reímos).

D.: Porque tonto no eres.

H.: Porque no me interesaba ir al colegio a estudiar. Yo iba al colegio para pasármelo bien

D.: ¿Y cómo te lo pasaste este año para tener que repetir?

H.: Conocí un amigo mío, que sigue siendo amigo mío: Rafa. Y lo que nos gustaba era reírnos en clase. Reírnos de las profesoras y simplemente pasarlo bien. Las mejores épocas de cole fueron estas. Yo quería ir cada día, me encantaba (nos reímos).

D.: Luego fuiste a la universidad.

H.: Sí.

D.: ¿A cursar la carrera de?

H.: Empresariales. Súper interesante. De nuevo universidad alemana. Me costó bastante volver a estudiar en alemán. Pero con gente muy buena.

D.: ¿Eso en Barcelona?

H.: Sí, sí. Todo en Barcelona. Pero universidad alemana. Mis compañeros venían de Alemania a estudiar Empresariales. Y de paso empecé a trabajar en una empresa que me financió los estudios.

D.: Yo te conocí cuando tú trabajabas en esta empresa.

H.: Sí. Exacto.

D.: Y te mordías las uñas y llevabas guantes en la oficina. Y tenías ganas de que hubiera cambios. Cuéntame por favor.

H.: El cambio vino porque yo había estudiado Empresariales pero estaba trabajando de biólogo. Con compañeros que eran todos doctores de Biología.

D.: ¿Y tú cómo trabajaste entonces de biólogo?

H.: Me mandaron a Francia tres meses donde estuve estudiando intensivamente Biología. Y luego trabajé dos años de biólogo. Pero después de dos años seguía sin sentirme cómodo en aquel ámbito.

D.: ¿En qué rama de la Biología trabajabas?

H.: Trabajaba con máquinas de tinción de tejidos para el diagnóstico de cáncer. Tú cuando tienes un tumor, sacan una biopsia y ésta se procesa y el tejido se tiñe para ver las moléculas y ver dónde hay reproducción de moléculas, que es el cáncer. Las pruebas las hacen en los hospitales pero nosotros vendíamos estas máquinas. Y también tenemos que dar soporte para ver si hay algún problema y tal. Pero tienes que saber de qué va el tema. Es una empresa suiza pero el departamento es americano.

D.: ¿Cómo sucedió el cambio?

H.: Tengo una amiga que me habló de que se iba a vivir a Dubai a trabajar de azafata de vuelo. Y allí es cuando dije que tengo que hacer algo y que me quería ir. Lo primero que pensé fue que me iba a morir algún día, con lo cual hasta ese punto quería hacer cosas. Y pensé que aun era joven y tenía tiempo para equivocarme.

D.: Pero no te equivocaste.

H.: No, desde luego que no.

D.: ¿Cómo pudiste acceder a ser azafato de vuelo en Emirates?

H.: Yo fui una vez a las puertas abiertas que organizaban en un hotel. Fue una selección de tres días. Y era casi como un concurso de la tele. Porque tú vas a hacer pruebas y luego sales de la habitación y te dan un sobre para ver quién ha pasado y quién no a la siguiente fase.

D.: ¿Qué tipo de pruebas?

H.: Sobre todo de trabajo en equipo y comunicación con otras personas. Por supuesto te miran qué tal llevas el inglés. Y vas pasando y van echando gente. Tú piensa que había unas doscientas, trescientas personas. Y nos cogieron a nueve. Y después de un par de meses te llaman y te dicen que te han escogido y también en qué día tienes el vuelo a Dubai. Y llegas allí y estás dos meses otra vez estudiando para poder sacarte la licencia para poder volar en estos aviones. Te enseñan cómo funciona el servicio y cómo se hacen las cosas.

D.: ¿Cuánto tiempo llevas volando?

H.: Llevo un año y dos meses.

D.: Cuéntame algo más de esta experiencia.

H.: Bueno, aquí estamos en Shanghai…

D.: De Ocaña a Shanghai!

H.: Estamos en Shanghai. Llegué ayer y hoy me voy otra vez. Y básicamente es esto. Vuelas alrededor del mundo. Y si estás bien descansado te da tiempo de ver la ciudad y explorar.

D.: No quiero cerrarte en márgenes pero si tuvieses que describir esta experiencia con dos, tres palabras ¿qué dirías?

H.: No sé cómo ponerlo en una palabra pero desde luego te abre la mente muchísimo. Te da otra perspectiva del mundo y de las personas que hay en el mundo.

D.: ¿Qué cultura te ha chocado?

H.: La cultura que para nuestro mundo es la más distinta creo que es la cultura india. Los indios son lo más distinto a nosotros que conozco.

D.: ¿En qué aspecto? ¿Cuáles son sus códigos?

H.: Sobre todo de comunicación. Es muy difícil comunicarse con ellos.

D.: ¿Por qué?

H.: Yo veo indios cada día porque siempre están en los vuelos. Y es difícil saber qué es lo que quieren muchas veces. Porque solucionan todo moviendo la cabeza, pero no dicen ni mú.

D.: Aparte de los viajes, ¿cuáles son tus pasiones en la vida?

H.: A mí me encanta el cine, me encanta la música y si está combinado mucho mejor. Cine y música. Y…

D.: …y las chicas. Y el whiskey.

H.: Sí, y el whiskey.

D.: ¿Referentes en el cine?

H.: A mí me encanta Woody Allen. Me encanta Tarantino. Me gustan los hermanos Cohen también. Pero por ejemplo Tarantino y Woody Allen que hacen un cine bastante distinto, tienen una cosa en común que es la que a mí me gusta: graban cosas que no hacen falta. O esto es lo que a mí me parece. Hay escenas que no hacía falta grabarlas pero tú las ves. También ellos escriben sus películas y es lo que me gusta.

D.: Hablando de esto, ¿crees que en la vida hay momentos que pasan y no tienen importancia? o ¿crees que todo pasa por algo?

H.: No sé si todo pasa por una causa. Supongo que sí. Es como lo que decías tú. Que necesitabas pasar por toda esa época de noche para poder estar aquí y apreciarlo de verdad. Todo nos cambia y nos afecta de una manera.

D.: ¿Referentes a nivel musical?

H.: Soy un súper fan de The Doors. A mí me encanta la música del s.XX. Yo con la música que tenemos ahora me pierdo. Suena algo por la radio y no sé quién es. Porque me suena todo a lo mismo. Y a mí donde estén los Beatles, los Rolling Stones. ¿Te acuerdas la canción de The Doors?

D.: Claro. De tu despedida de Barcelona. The Alabama Song.

H.: Cuando íbamos caminando por la calle borrachos cantándola. Me gusta la música rock’n’roll, Chuck Berry, Lil Richard, Moody Waters… Me encanta eso.

D.: ¿Referentes en la literatura?

H.: Te voy a decir mi libro favorito. Es El médico de Noah Gordon. Mi padre me hizo leerlo.  Brutal. Es un libro que me encanta. Y otro libro que me gustó muchísimo es La reina del Sur. Es un libro escrito por Arturo-Pérez Reverte que también es un grande. Es sobre una mexicana que sale del mundo de tráfico de drogas, viene a España, creo que pasa tiempo en Marruecos y vuelve a México y se convierte en una súper traficante de cocaína. Y todo el libro es como una peli de acción. Te lo imaginas y es fantástica. Es genial. Está escrito de una manera tan viva que te lo imaginas. Y cuando acabé El médico estaba en lágrimas, me acuerdo perfectamente. Llorando leyendo las últimas páginas del libro.

D.: Yo te descubrí en Ocaña y tengo que decir que fuiste uno de los primeros que venía con mucha frecuencia. Cada noche casi pasabas, ¿cómo descubriste el local?

H.: Fui a tomar una cerveza una vez con otro amigo que se llama Rafa. Y me encantó el sitio por dentro y aun no había visto la parte de abajo. Pero me encantó como estaba decorado. Las columnas, los candelabros. Era todo genial. Y luego volvimos otro día con más amigos y fue cuando te conocí a ti. La segunda vez que iba. Y desde entonces yo iba cada día.

D.: ¿Cuál es la experiencia Ocaña?

H.: Es totalmente diferente de todo el resto de cosas que hay en Barcelona. Yo no sé cómo ha podido atraer a tanta gente, que en Barcelona es difícil ver en los sitios de noche. Y se junta mucha gente distinta y muy interesante. El ambiente es buenísimo. El tema de las Primas en la puerta (se refiere a Manuel y Abel) es lo mejor. A mí me encanta porque es una especie de decorado del loca,l pero a mí siempre me han gustado estas pequeñas conversaciones  con ellos y estar en su personaje. Y me parecía súper divertido siempre entrar en Ocaña.