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Ander Duque. Un verdadero caballero.

Ander Duque es un verdadero caballero. Es un gran trabajador y es un hombre de palabra. Le conocí en Ocaña. Reconocí enseguida que es un ser especial y me acerqué hablar con él. Le invité un gin tonic. Luego me llamó para comer con él y sus amigos en la Boquería. La fiesta continuó en un barco en el puerto de Barcelona. Allí por primera vez vi su trabajo, me enseñó uno de sus cortometrajes. Y fue allí donde nos hicimos amigos. Pronto rodamos juntos un documental y estoy impresionada por su manera de trabajar – leve y seria a vez. Mi protagonista aparte de todo es un gran vividor, sabe disfrutar la vida y es uno de los mejores anfitriones que he conocido. Divertido, generoso, excelente cocinero y sobre todo gran amigo y gran persona. Os presento Ander Duque. Adelante…

Dessislava: ¿Quién es Ander Duque? Si tuvieses que autodescribirte ¿cómo lo harías?

Ander: Yo soy el personaje detrás de la cámara. El observador. El que mira, define y retrata. Por eso no me gusta estar delante de tu micrófono, seguro que se nota que no me gusta 🙂

D.: Espero que no.

A.: En el fondo soy un simple “currela”, un trabajador de la imagen. Me dedico al mundo del cine y del documental, pero alejado del glamour…. Hablas con la gente y te preguntan: “¿a qué te dedicas?” y respondes: “realizo documentales para televisión y tal”. La respuesta inmediata es un: “¡qué bonito! Acudir Festivales, ¡que bien!”.

D.: Pero esta es la parte del postre, del glamour.

A.: Sí, y la menos satisfactoria. En un trabajo de exhibición pública a veces has de hacer concesiones, acudir a Festivales; pero en realidad es lo más aburrido del mundo. En España sólo se salvan un par de ellos. Yo empecé tarde a dirigir documentales, con treinta años. Antes fui diseñador gráfico daltónico (nos reímos) y editor literario.

D.: Somos amigos íntimos y no sabía lo que me estás contando. Vamos paso por paso.

A.: España es un país muy convencional. Yo vengo del País Vasco, una región de costumbres arraigadas. Nos educan para seguir unas pautas sociales y culturales muy definidas, todo lo que no sea conseguir un trabajo estable y formar una familia se considera casi algo excéntrico.

D.: ¿Hasta dónde seguiste las pautas? Primero estudiaste una carrera.

A.: Sí estudié una carrera.

D.: ¿Qué era?

A.: Ciencias de la Comunicación, Comunicación Audiovisual, Publicidad y Relaciones Públicas.

D.: ¿Sin novia o con novia?

A.: Con novia desde muy jovencito, claro, era lo que tocaba (nos reímos) Creo que nací con novia (nos reímos más)

D.: Tú siguiendo las pautas.

A.: Exacto. Pero luego el entorno se vuelve muy claustrofóbico, asfixiante. Un poco igual a lo que te pasaba a ti en Bulgaria. Sentir tu vida planificada, en una agenda anual, estructurada hasta el fin de los días era una rutina mortecina.

D.: Y decidiste escapar.

A.: Sí, meses antes de casarme…

D.: Esto con los veintiséis. Me lo comentaste la otra noche en Ocaña cuando estábamos charlando después del rodaje.

A.: Sí y estábamos un poco borrachos (nos reímos)

D.: Pero mira que me acuerdo…

A.: Era una gran mujer, pero no era el momento ni el lugar. Después de tantear a varias compañías en Madrid y Barcelona…

D.: Eso es el año 99.

A.: Sí, el año 99. Una editorial me llamó, y comencé en el proceloso mundo editorial…

D.: ¿Avisaste la novia que vas a escapar?

A.: Aquí ya entramos en territorio rosa (reímos)

D.: ¿Diseño gráfico?

A.: Sí, diseñador y editor. Siempre me ha gustado abarcarlo todo (reímos) Fueron años interesantes, en contacto con los autores. El proceso editorial sigue siendo algo muy artesano. Todas las fases de la creación literaria aún me apasionan.

D.: Al mismo tiempo también estabas con la música.

A.: La música siempre ha estado en mi vida. Tenía necesidad de montar otra banda, como en Bilbao. En aquella época apenas había internet. Me dediqué a colocar carteles por la ciudad: “Baterista sin batería busca grupo”, me dejé la batería en Bilbao (nos reímos) El primero que me contestó fue Joaquín Gibanel (el mejor amigo de Ander) Joaquín ha sido mi gran amigo desde entonces. Su contestación al teléfono fue: “oye, yo acabo de llegar a Barcelona, soy de Huesca y me he dejado la guitarra en el pueblo, así que podemos comenzar” (reímos)

D.: La banda sin instrumentos, “a capella” (nos reímos mucho)

A.: A partir de ahí montamos una banda, sacamos un disco, giramos por España, Holanda, Alemania… Años divertidos.

D.: El primer grupo de música se llama SOON.

A.: El primero se llamaba EiLT. Teníamos una bajista alemana que solía gritarnos con vehemencia “EiLT”, que quiere decir urgente… Tuvimos el éxito que puede tener un grupo pequeño e independiente en este país. SOON es otra banda paralela con la que saqué otro disco hace ya diez años.

D.: Mientras estabas con los grupos de música ¿dónde se queda la editorial?

A.: La editorial seguía estando ahí. Era una editorial muy familiar, tenía mucha libertad… Éramos diez personas, nueve mujeres y yo (reímos)

D.: Ander Duque en su paraíso.

A.: En mi paraíso total. Me lo pasé muy bien, soy un esteta; un hedonista que le gusta rodearse de belleza (reímos). Tenía libertad y trabajaba en algo que me gustaba. Trabajo cultural con tiempo libre. Pasaron los años y quería probar en el mundo audiovisual. Siempre le he tenido mucho respeto a la narrativa cinematográfica, a su código. Saber seducir con la imagen. Disfrutaba del cine desde “la barrera”, con respeto. Un respeto que aún sigo teniendo. Nunca me he creído un director de cine o un realizador de documentales, a pesar de dirigir una media de siete documentales al año para la 2 de TVE, siempre considero que estoy en proceso de aprendizaje. Es bueno no creerse nada en esta vida (reímos).

D.: ¿Cómo hiciste el paso?

A.: Quise contar una historia relacionada con esas relaciones patológicas que unen a determinadas parejas.

D.: ¿Ay Lof?

A.: Sí, Ay Lof!  fue el primero. Era un corto muy sencillo grabado con una cámara muy barata y muy pequeñita y que recorrió varios festivales. Comienzas a sentir esa sensación de ver tus pequeñas obras en pantalla grande, y observas la reacción de la gente frente a lo que provocas, y hay sincronía, hay conexión; y eso engancha mucho.

D.: Da un “chute” importante.

A.: Sí, después desarrollas un fuerte síndrome de abstinencia (reímos), y piensas en el siguiente guión. Entonces escribo el cortometraje “SUGUS Y BRANDY”, esta vez con más recursos. Un trabajo que recorrió Festivales de medio mundo con bastantes premios en su haber.

D.: Entre otros tienes premios en Los Ángeles, en San Francisco ¿fuiste a Estados Unidos?

A.: Nunca tuve esa oportunidad, a pesar de ganar en Festivales de Dallas, Los Angeles o Nueva York, siempre tenía otros compromisos. En aquel tiempo no me gustaba mostrarme, con los años aprendes a defender y argumentar tu obra, y a exponerte, es algo necesario; pero al principio me gustaba que las obras caminaran solas.

D.: Yo soy búlgara y quiero decir que has sido Mención de Honor en el Sofia Film Festival de 2008, ¿también con la misma obra?

A.: Sí, con la misma. A partir de aquí decidí intentar dedicarme a esto. En España dedicarte al mundo audiovisual es muy complicado, y más ahora. Decidí montar mi propia productora y controlar todo el proceso de producción sin depender de nadie.

D.: Entonces tú llevas tus proyectos desde el punto cero.

A.: Sí. Eso es. Todo el proceso. En ese momento lo dejas todo y entras en un vértigo estimulante, empezar de cero en un campo nuevo. Lo que tenía claro es que no quería depender de subvenciones públicas para vivir de esto, me gustaba el modelo digamos más americano de financiación privada. Y por ahí empecé.

D.: ¿El modelo americano?

A.: El modelo americano bajo financiación privada en el que prima el contenido artístico, pero también el retorno de la inversión. El cine es cultura, pero también es un negocio. Este es un debate controvertido, estaríamos horas hablando de él (reímos). Mis primeros documentales fueron para TV3. El primero fue un homenaje a la figura del padre titulado BARCELONARENA. Con Televisiò de Catalunya dirigí tres trabajos más, festivales, algún que otro premio… Y a partir de aquí ya salto a Televisión Española. Les presento proyectos, busco financiación y me encargo de todo el proceso: realización, edición y composición de la banda sonora.

D.: ¿Quiénes son tus productores?

A.: Son empresas, Fundaciones e Instituciones privadas relacionadas con la cultura, la sociedad, la salud o el deporte que invierten parte de su capital en actividades culturales.

D.: ¿Casi siempre trabajas con las mismas?

A.: Sí, casi siempre son las mismas. Tras siete años de trabajo ya hay mucha complicidad.

D.: ¿Cuáles son tus referentes en el cine?

A.: Ayer volví a revisar a Wilder, genio. Fellini, el neorrealismo italiano, el cine independiente de los noventa con Linklater, Van Sant, Lauzon, Solondz, Jarmusch o Hal Hartley. Directores de cine documental como Chris Marker, Agnès Varda, Wim Wenders, Andrew Jarecki, etc. El documental ha ganado confianza, sobre todo en Barcelona, núcleo duro del género. Y la tan manida mezcla de géneros ficción-documental, como lo que hicimos juntos (Ander y yo trabajamos juntos en un documental). Esa frontera indefinida, jugar con la realidad, entrar en terrenos de ficción. Todo bajo una estructura cinematográfica. Hay muchos referentes. Para mí la realidad es mucho más estimulante, la realidad vs. ficción, retratar la realidad, sus personajes, los actores vitales. Todos somos actores de nuestra propia vida, poder documentarlo con sigilo y vivirlo es todo un lujo.

D.: ¿Cuáles son tus referentes en la literatura?

A.: Soy un “puto clásico” (sonreímos) Fitzgerald, Camus, Faulkner, Kerouac… Ahora estoy releyendo a Auster. Y todo lo que tenga que ver con historias de la vida cotidiana con visos de universalidad. Historias ordinarias con rutinas extraordinarias, ese es el mejor germen para cualquier obra, y para el cine documental también. También estoy con los ensayos de Vila-Matas, un gran “loco” (sonríe).

D.: Acabas de sacar tu nuevo disco llamado ANIMALS, ¿dónde se puede comprar?

A.: En Amazon, y en todas las plataformas digitales.

D.: ¿Qué escuchas en tu casa?

A.: Música contemporánea sobre todo… Olafur Arnalds, Balmorhea, Max Richter, que es un autor alemán fantástico. Música islandesa. Acudí a un festival de cine en Islandia y me quedé fascinado con el país. Son 200 mil habitantes en una península gigantesca. En una orografía aún de construcción con geiseres y volcanes en activo, algo que imbrica un carácter en la gente. Allí la educación musical es obligatoria desde niños, todo el mundo toca algún instrumento. Hay bandas increíbles.

D.: ¿Empezaste a tocar la batería?

A.: Desde los quince años. Mi hermana estudiaba piano, y a los diecisiete años empecé con el piano.

D.: Tienes una hermana muy guapa que hace televisión en Bilbao.

A.: Bailarina de flamenco, psicóloga, personaje televisivo… Una bella fiera (reímos)

D.: ¿Qué tienes planeado por rodar?

A.: Ahora voy a rodar la historia de un corredor de fondo de Canarias que practica ultramaratones (carreras de más de 100 km). Un ensayo sobre el por qué, las razones que empujan a alguien a hacer algo así. De qué escapan, o qué desean encontrar.

D.: ¿Qué te parece el arte contemporáneo? ¿Lo entiendes? ¿Lo consumes?

A.: No creo que haya que entenderlo, ni razonarlo. Es observación y seducción, estimulante y distintivo.

D.: Hablando de seducción ¿qué es el amor?

A.: El amor es un invento (nos reímos). Es un invento destinado a la procreación. En la vida hay que estar enamorado de lo que haces, de tu vida. El amor entre congéneres es fútil y finito.

D.: ¿Tienes sueños repetitivos?

A.: Yo creo que lo que más obsesiona a partir de cierta edad, ya tengo cuarenta y dos, es sentirte bien. La salud. Tener energía para que el entusiasmo no decaiga. La base de todo es tener entusiasmo y sentir este entusiasmo por todo lo que hagas. Sea música, sea cine o sea cenar con los amigos. Y que eso no caiga nunca. Porque si tu cuerpo se debilita, si tu cuerpo se siente envejecido o débil ya es difícil.

D.: ¿Un sueño repetitivo mientas duermes?

A.: No envejecer. Suena un poco como síndrome de Peter Pan (nos reímos). Ralentizar el paso del tiempo.

D.: ¿Cómo te imaginas la muerte?

A.: Placentera, sonriendo de satisfacción. Que la vida haya merecido la pena. Que no has perdido tu tiempo, y que no te lo han hecho perder.

D.: ¿Existe un sitio donde te gusta esconderte?

A.: En el campo. Aislarme en el silencio. Lo que más echo de menos es el silencio. La ciudad tiene un murmullo continuo y molesto que anula el silencio.

D.: Hablando de ruidos y de bares ¿cómo es tu relación con la noche?

A.: Siempre le he tenido mucho respeto a la noche. Me estimula la gente que encuentro en la noche y su diversidad. Cómo cambia el carácter. ¿Qué es realidad y qué es ficción? No me dejo arrastrar mucho por ella. Observar, observar… Y conversar.

D.: Nosotros nos conocimos de noche y nos convertimos en grandes amigos. Nos conocimos en Ocaña. ¿Qué te parece el local Ocaña?

A.: En un momento de mi vida fue un local que me acogió. Que me acogió, y me recogió. He encontrado muy buenos amigos como tú. Simboliza un nuevo comienzo. Es un local al que guardo mucho cariño.